viernes, octubre 30

Diario de una aprendíz de escritor, día XI

Una vez más queda certificado el hecho de que las personas son humanas allá donde estén. Vallan o vuelvan, sean niños, adultos o ancianos. El gen del egoísmo, el afán de salir ganador y de quedar por encima (en el mal sentido), nos carcome a todos. Y es un hecho que debemos aceptar: lo queramos o no.

De la experiencia de hoy he sacado dos cosas en claro: que el estado emocional y mental influyen en la manera de escribir y, sobretodo, en lo que escribes; y que hay mil y una formas de hacer que una persona se sienta mal, aunque esa persona no haya hecho nada malo.

A no ser que decir la verdad sea algo malo.

Ponte una mordaza, te dicen. Muérdete la lengua, te dicen. Pues no, gracias. No lo pienso hacer. Siempre que lo he hecho, la perjudicada ha sido "aquí, la presente".

Mi consejo de hoy: si queréis escribir una buena batalla, esperar a estar enfadados.

Correrá la sangre.

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