lunes, mayo 24

Diario de una aprendíz de escritor, día XVI

Esta mañana, como todas las mañanas, mi madre se ha puesto la radio mientras desayunaba su pan bimbo con mortadela y unas gotitas de aceite. Al mismo tiempo, yo me levantaba para ir al servicio y mi padre, continuaba durmiendo. 

A medio día, mamá nos ha comentado lo que decían en la radio, cuando estábamos comiendo. Una hamburguesa y ensalada. Por lo visto, una periodista, había conseguido hacerle una entrevista a un musulmán. Y en ella, decía que muy pronto Al-andalus, sería de los musulmanes nuevamente. La sorpresa ha sido mayúscula. Y me ha enrabietado tanto que no he podido evitar decir unas cuantas borderías. 

Después, cuando lo he pensado mejor, sólo se me ha ocurrido una cosa como respuesta. Es su opinión. El problema es que, creo, espero, que todos los habitantes del Al-andalus, opinarán todo lo contrario. 

Como siempre he dicho, cada cual es libre de pensar, decir u opinar, lo que le venga en gana. Dicho mal y pronto. Cada quien, puede hacer lo que quiera, mientras que eso no afecte a nadie. Que eres religioso, no me importa; pero no te pongas ha hablar de religión, si alguien te dice que es ateo. Que estás a favor de la pena de muerte; estupendo, pero ten en cuenta que muchos de los ejecutados eran inocentes y que hay muchos culpables por ahí afuera. 

Estos son sólo algunos ejemplos, pero hay muchísimos temas de debate por el mundo y considero que este es uno más. La cosa es, que a veces, surgen los radicales y los fanáticos de turno, que llevan sus creencias u opiniones al límite.


Y es ahí, en esas personas fuera de control, donde hay que tener ojo avizor.